EPÍLOGO.
Un grito que salía de la pequeña cabaña se mescló con el ulular de los búhos. El otoño había llegado y el bosque lucía un manto marrón, las hojas de los árboles caían mecidas por las brisas frías que llegaban de lo lejos y anunciando la inminente llegada del invierno. Otro grito agudo sonó dentro de la cabaña seguido por el llanto de un bebé que rompió el ambiente tenso que había fuera de la casa. La manada contuvo el aliento mientras los gritos del bebé resonaban más fuerte que el rumor cercan