32.
Myra miró para todas partes, buscando a su padre en medio de la batalla que se libraba frente a la puerta, pero no reconoció su rostro entre la multitud que peleaba.
—Despertó, era él, era consciente y me rogó que lo soltara —continuó Claudio —pero cuando estuvo libre sus pupilas se dilataron nuevamente y me atacó, lo siento Myra, intenté detenerlo, pero es muy fuerte —Myra deseó preguntarle si estaba herido, pero no podía.
Una luz verde golpeó a Axel y lo lanzó con fuerza al suelo, y antes de