Mundo de ficçãoIniciar sessãoAilén apareció desde las sombras, más pálida de lo normal, con las manos crispadas a los lados. Tenía ojeras profundas, la expresión marcada por semanas de insomnio y culpa.
—Evité que Elena se destruyera —dijo con voz firme, aunque quebrada por dentro—. Si no te hubiera liberado, habría roto el Velo por completo para alcanzarlo, en su desesperación, era sólo cuestión de tiempo para que ella acudiera a ti. Ahora… al menos lo tiene. Está en paz. —¿En paz? —Nyara






