Elena sintió el cambio antes de que el portal se cerrara del todo.
Un cosquilleo en la nuca. Como si una parte del mundo se hubiera alejado.
Darek entró en la sala donde ella sostenía a Eidan.
—¿Qué pasó?
—Kael y Sareth activaron el plano. Y no volvieron.
Darek frunció el ceño.
—¿Cómo que no volvieron?
—Se quedaron dentro.
—¿Por qué harían eso?
—Para protegerlo desde ahí.
Darek caminó hacia la ventana, visiblemente molesto. El cielo estaba gris. Una tormenta se avecinaba. Pero no era solo eso.