Oscuridad.
Silencio.
Y de repente—
Aire.
Valeria inhaló con fuerza, como si hubiera estado bajo el agua demasiado tiempo.
Abrió los ojos.
La sala.
Las pantallas.
Las luces.
Todo volvió de golpe.
—¡Valeria! —gritó Sofía.
Adrián se acercó rápidamente.
—¡Está despierta!
Mateo dejó caer los audífonos.
—No lo puedo creer…
Santiago ya estaba a su lado.
—Sabía que volverías.
Helena no dijo nada.
Solo la miró.
Y en sus ojos había algo profundo.
Alivio.
Valeria intentó incorporarse.
Su cuerpo se sentía