El punto dejó de moverse.
Un solo pulso.
Lento.
Preciso.
Encerrado.
Nadie habló durante varios segundos.
Como si romper el silencio pudiera liberarlo otra vez.
Mateo fue el primero en reaccionar.
—Contención completa… por ahora.
Sofía soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo.
—¿Lo logramos?
Santiago miró la pantalla sin confiarse.
—Demasiado fácil.
Valeria no se movió.
Seguía observando el punto.
—No es fácil.
—Es temporal.
Helena se acercó un poco más.
—¿Qué ves?
Valeria entrecerró los