El silencio.
Eso fue lo primero.
Un vacío absoluto.
Sin luz.
Sin sonido.
Sin tiempo.
Valeria abrió los ojos lentamente.
Su respiración era irregular.
Pero estaba viva.
El espacio blanco había desaparecido.
Ahora todo era gris.
Difuso.
Inestable.
—¿…Navarro? —susurró.
No hubo respuesta.
Se incorporó con dificultad.
Su cuerpo se sentía… extraño.
Como si no fuera completamente físico.
Como si aún estuviera conectada.
El sistema.
Miró a su alrededor.
Fragmentos de datos flotaban lentamente.
Pero ya