La ciudad perfecta comenzó a romperse.
No de golpe.
Sino en pequeñas fallas.
Un edificio que parpadeaba.
Una calle que cambiaba de dirección.
Una persona que se detenía… sin razón.
Errores.
Pequeños.
Pero suficientes.
Valeria permanecía en el centro.
Observando.
Sintiendo cómo la simulación intentaba reorganizarse.
—Inestabilidad detectada. —dijo la voz.
Valeria respiró profundo.
—Claro.
—Porque no puedes controlarlo todo.
El entorno volvió a temblar.
Más fuerte.
Más agresivo.
—Corrección en cu