El coche avanzaba rápidamente por las calles de Lisboa.
Santiago conducía con la mirada fija en la carretera mientras el GPS del teléfono de Mateo mostraba el punto azul que Helena había dejado en el sistema.
El punto seguía moviéndose lentamente en el mapa.
—Eso significa que está viva —dijo Sofía.
Valeria no apartaba los ojos de la pantalla.
Después de tantos años creyendo que su madre había muerto… ahora estaba a solo unos kilómetros.
—¿Cuánto falta? —preguntó Adrián.
Mateo revisó el mapa.