Los vehículos negros se detuvieron al final de la calle.
Las puertas se abrieron casi al mismo tiempo.
Hombres vestidos de negro comenzaron a bajar rápidamente.
Todos armados.
Santiago reaccionó primero.
—¡Entren!
Helena abrió completamente la puerta del edificio.
—¡Rápido!
Valeria, Sofía y Mateo entraron primero.
Adrián cerró la puerta con fuerza detrás de ellos.
Santiago se quedó un segundo más afuera observando a los hombres que avanzaban por la calle.
Contó al menos seis.
Tal vez más dentro