Gabriel bebía su quinto whisky, estaba tenso y su esposa parecía relajada.
—Todo está perfecto, Lucy se esmeró.
—¿Estás segura de esto?
—No tengo dudas, ¿y tú, querido?
Lo miró molesta y él le respondió.
—No quiero escenas.
—Entonces no las hagas.
Se fue molesta y su madre emocionada comentó.
—Todo está divino.
—Lo sé, vamos ya casi es hora.
Bajaron a la sala y Pandora comentó.
—Me sorprendió mi suegra con su aceptación.
—La persuasión y saber hablar con mi abuela es lo principal.
El timbre se