—Mamá, la odio.
Dijo rotunda Agatha y Eliza le preguntó.
—¿Cómo se conocieron?
—No lo sé, pero Duncan está flechado por ella y no lo soportaré.
—Calma, calma, primero no sabemos qué tan ligados están.
—Yo no quiero que ella me quite a mi novio.
—Espera, ¿Duncan la agarró así con tanta confianza?
—Sí, ella se rehusó, pero Duncan es divino y ella puede tentarlo.
Esa chica con ese modo mustio podía ser muy letal, como su hermana.
—Tranquila, ya encontraremos la forma de deshacernos de ella.
Abrazó