Ornella cepillaba su cabello castaño claro mientras recordaba la invitación de Agatha para salir.
—Prima, quiero presentarte a mi pandilla, podemos ir al club mañana.
—Suena bien.
—Me encantaría que conocieras a todos, así te vas acoplando, podemos ir de compras.
—¿Compras?
—Hay que renovar tu vestuario.
—¿Qué tiene el mío?
Era tan simple y le indicó.
—Podemos divertirnos eligiendo ropa de moda.
—Lo pensaré.
Y ahí había terminado todo, su madre entró.
—¿Cómo estás?
—Fue un poco raro todo.
—Lo s