Dos días más tarde.
Finalmente Dmitriy despertó, su estado era bastante delicado debido a la pérdida de sangre que había tenido, levemente giró la cabeza tratando de descubrir el lugar donde se encontraba.
Cerró los ojos, los apretó con fuerza para nuevamente abrirlos, efectivamente era ella, Irina se encontraba recostada sobre un sofá, con una delgada sábana cubría su cuerpo mientras descansaba.
—Irina, amor, ¿qué ha sucedido? —habló Dmitriy con un tono de voz débil, y carrasposo.
Irina pen