Los proyectiles golpeaban cerca del cuerpo de Dmitriy, Mijaíl intentaba cubrirlo, pero eran superados en armas y hombres, Dmitriy se daba golpes de pecho, ante el hecho de contemplar que Andrei le iba a hacer daño a sus hijos.
Mientras que Dmitriy se llenaba de valor para ponerse frente a sus enemigos, Andrei se encontraba en el interior de la habitación de los niños, las niñeras temblaban al ser amenazadas por los esbirros de Andrei.
Los niños rompieron en llanto, Andrei colocó el dedo índice