Dmitriy ordenó a sus hombres que ataran a Fedor a una silla, moría de ganas por comenzar con la tortura, pero Irina se interpuso, lo sostenía con fuerza de la ropa impidiendo que se pudiera acercar, con sus movimientos él era cuidadoso para no lastimar a la mujer que amaba con todas sus fuerzas.
—¡Basta mujer! —le pidió Dmitriy sosteniéndola de los brazos clamando cordura—. Solo deja que suceda y luego podrás encontrar la tranquilidad que tanto necesitas, este hombre solo es lo peor que pudo a