Irina se encontraba justo al lado de la ventana disfrutando del brillo de la noche, las lágrimas rodaban por sus mejillas, mientras recordaba a sus hijos y por supuesto a Dmitriy, finalmente estaba feliz porque había encontrado el amor verdadero, y era la madre más orgullosa del mundo.
Su única escapatoria era su hermano, pero al ver que simplemente se había dado vuelta comprendió que estaba sola y su destino era morir a manos de Andrei, el frío de la noche era intenso anunciando la desgracia,