Luego de transcurrir unos cuantos minutos de que Dmitriy había permitido que Mía estuviera manoseando su cuerpo logro descubrir algo más, al instante la detuvo, conecto la mirada con la suya y luego sonrío de medio lado.
—Está bien, nos casaremos —respondió Dmitriy teniendo sus planes bien claros.
—¿En verdad lo harás o solo lo estás diciendo para burlarte de mí? —indagó Mía mostrándose emocionada.
—Sí, te prometo que así lo haré, pero mientras tanto mantendremos la distancia, no quiero que e