Dmitriy se encontraba en el interior de la oficina, en la mano sostenía un vaso con licor, lo que había sucedido había arruinado la poca tranquilidad que tenía, en medio de su confusión no podía dejar de pensar en ella, Dmitriy por más que se esforzaba en sacarla de la cabeza, Irina ahí estaba.
Unos cuantos golpes a la puerta interrumpieron aquel pequeño momento de reflexión, Dmitriy desocupó el vaso de un solo sorbo y se preparó para atender.
—Adelante —Índico y de inmediato la puerta se abrió