Irina regresó a la propiedad, tenía un asunto pendiente que no iba a esperar para resolver; atravesó aquellos pasillos con el rostro firme y los ojos húmedos, lo único que deseaba era tener a su tía de frente y reclamarle por sus actos.
Sin tomarse la molestia de llamar a la puerta, Irina ingresó a la habitación donde se encontraba hospedada su tía, allí se encontraba ella, sentada cómodamente frente al tocador, estaba vestida de manera elegante dándose los últimos toques para salir.
—Hola Ir