Irina se sentía incómoda, pidió a las niñeras que se hicieran cargo de su pequeña hija, atravesó aquel pasillo y fue en búsqueda de su tía; al llegar a su habitación estiró el brazo y abrió la puerta, al conectar la mirada con su tía ella simplemente abrió los ojos y con un gesto le indicó que se retirara.
—Es una noche bastante lluviosa, sabía que tampoco podías dormir, hay cientos de cosas en mi cabeza que muy seguramente tú podrás contestar, ven conmigo a nuestra habitación y acompáñanos mi