El triunfo de la falsa reina. Parte 1.
Narra Juliette:
La luz de la mañana se filtraba por las cortinas de seda de mi alcoba, bañando el suelo de mármol con una claridad que me resultaba ofensiva en su simplicidad.
Me senté frente al ventanal que daba a mi jardín privado; ese pequeño microcosmos donde las rosas rojas crecían con una intensidad que, lo sabía bien, no era accidental. Bajo esa tierra, donde el nitrógeno de los restos descompuestos nutría las raíces, las flores tenían un color que ninguna otra parte de la mansión podía