El monstruo bajo la piel.
Narra Juliette:
El salón principal de la mansión Moreau se había transformado en un mausoleo de hipocresía y dolor ajeno. Las altas paredes de piedra estaban cubiertas de crespones negros, y el aire olía a incienso pesado, a cera derretida y al rancio perfume de las lágrimas derramadas por lobos que ni siquiera conocían realmente a Vincent.
Yo estaba allí, erguida junto a la tarima donde descansaba el ataúd, enfundada en mi inmaculado vestido de luto y con el espeso velo negro cubriendo cada ri