El falso invierno. Parte 2.
—Dile al Alfa que iré en un momento. — respondí, con mi voz suave, casi inaudible. — Solo necesito recoger mis cosas. Estoy algo cansada hoy. —
Kael asintió y se retiró. En cuanto la puerta se cerró, Celeste me miró con preocupación.
—Henri Auclair. —murmuró ella. — Va a ser difícil, señora. Usted sabe cómo es él. Intentará leerla, intentará buscar la fisura. —
—Que lo haga. — dije, levantándome de la silla con una lentitud medida. — Que intente buscar una fisura. Cuanto más busque, más se conv