El falso invierno. Parte 1.
Narra Camille:
El sonido del metal fino perforando la seda blanca era el único compás en la habitación.
Celeste estaba sentada frente a mí, con las manos expertas moviéndose con una gracia que yo apenas estaba empezando a imitar. El hilo de seda dorado se deslizaba a través del tejido, formando un diseño que yo había trazado con mis propios dedos: las iniciales "C" y "R" entrelazadas bajo una corona sutil; un pequeño secreto bordado en la intimidad de nuestra alcoba.
Faltaba una semana para el