La nueva era en mis manos.
Narra Juliette:
El eco de mis pasos resonaba en los pasillos de piedra de la mansión Moreau con una ligereza que rozaba lo insolente…pero aquellos suelos, aquellos muros y todo dentro de aquellos territorios, ya me pertenecía.
Me sentía etérea; como si el aire que respiraba fuera distinto al de los demás. A mi alrededor, la manada se movía con pasos cautelosos, todavía envueltos en el aura de luto por la muerte de Faela, pero para mí, ese luto era solo una prenda vieja que ya me estaba quedando