El juego comenzando. Parte 2.
Sentí cómo la mano de Camille se cerraba involuntariamente alrededor de la joya, la réplica perfecta que habíamos forjado.
—Es cierto, mi venerable Anciano. — respondió ella, con esa voz suave y frágil que habíamos ensayado. — Es el collar de mi madre. Lo recibí hace apenas unos días. Fue un regalo de Juliette, mi gemela. Ella...ella buscaba la paz entre ambas después de tanto dolor. Me dijo que quería que yo conservara algo que perteneció a nuestra madre, para sellar nuestra reconciliación. —