Con paciencia y devoción.
Narra Raphael:
Aquel beso que me supo a gloria, me mandó al infierno en el acto…la vi llorar, correr despavorida de mí, además de pedirme disculpas por ello, y, sin embargo, supe que no podría odiarla por rechazarme de nuevo.
Me quedé durante un momento de pie en medio de mi jardín de rosas blancas, y el viento gentil de la tarde me acarició y calmó mis pensamientos. Los tonos rojizos del cielo, pronto dieron paso a la noche, y en ese momento avancé. Mis pasos, como en automático, se convirtier