Sin piedad.
Narra Raphael:
—Traigan vendas limpias y los ungüentos, las heridas de su espalda volvieron a abrirse. — dijo una de las lobas curanderas.
Vi como Celeste corrió junto con otras lobas a traer todo lo que la loba mayor pedía. Las heridas en la espalda de Camille habían vuelto a abrirse; quizás por haber huido corriendo después de que la besé…era lo más lógico que ese fuera el motivo.
Apreté los puños, sentí que todo esto era culpa mía…sin embargo, yo no fui quien le causó esas terribles heridas