Capítulo 28

No se dio cuenta de que había durado más tiempo  del normal mirando alfa, hasta que él chasqueó los dedos delante de ella para que saliera de su trance.

—Sé que soy hermoso, pero tienes que dejar de mirarme con tanto esmero. —Zair la miró de forma seductora—. ¿Cuántos años tienes?

—Diecisiete —mintió con seguridad—, y usted está invadiendo mi espacio personal.

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