BLAIR
Benjamin empezó a sudar frío y a tartamudear, sin saber qué decir, al ver al otro.
—Yo, ehm… señor Engel…
En eso apareció Helen, lo tomó del brazo y miró a Dominik con una sonrisa nerviosa, pero tratando de parecer confiada.
—Señor Engel, no es nada. Benjamin ya se va. Ya nos vamos.
El pelirrojo frunció el ceño, pero los dejó irse y soltó un suspiro antes de dirigirse a mí.
—Señorita Blair, ¿está bien?
Fruncí el ceño, aún con la molestia encima, y me puse a la defensiva, esperando lo peor