Capítulo 23: Su ayudante

BLAIR

Raymond era una hermosura de niño. Tras llegar a casa, se quedó conmigo e hizo de todo para hacerme sentir cómoda, e incluso dijo que me cuidaría esa noche, pero se quedó dormido como media hora más tarde, aunque fue muy tierno verlo cabecear y luchar por quedarse despierto.

Era tan lindo verlo dormir que incluso me olvidé un poco del dolor de mi pierna.

Pero no pude pegar ojo en toda la noche. ¡Esa estúpida de Helen me las pagaría! ¿Cómo se le ocurría tratar de matarme?

A la mañana, a es
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