BLAIR
Benjamin se fue frustrado y yo seguí con mi trabajo.
Por la tarde, al salir de la oficina, me encontré a mi jefe en el pasillo, cosa extraña.
—Señorita Blair, ¿le gustaría ir a cenar conmigo? —inquirió él, lo que me sorprendió.
—¿Conmigo? ¿Por qué querría salir a cenar con su humilde empleada, señor Engel? —espeté condescendiente y él me miró con cierta ironía antes de reír.
—No la estoy invitando en calidad de empleada, señorita Blair… —Se acercó y susurró—: ¿Qué le parece una cena con a