48. Conflicto.
Mi corazón latía con muchísima fuerza después de que el hombre cerró la puerta y se alejó. Máximo se quedó de pie un largo segundo, conteniendo la respiración mientras apretaba el cuchillo en la mano.
— Ya vas a calmarte — le dijo otro de la Cofradía.
Máximo guardó nuevamente el cuchillo en el pequeño arnés que colgaba de su espalda y regresó su vista hacia la ventana. Todos voltearon a mirarme.
— Es tu decisión. Agradece que te estamos dando el suficiente tiempo para que tomes una decisión.