128. Tres hermanos.
Con el corazón acelerado vi cómo Arturo aparecía de entre las sombras, apuntando con su arma hacia Gabriel. Cuando llegó conmigo pude ver cómo me lanzó una sutil mirada de desaprobación; sabía que después de aquel encuentro vendría un enorme regaño… eso si sobrevivíamos. Gabriel nos observó a ambos.
— Pero miren nada más — dijo mientras sonreía — . Qué bonita reunión familiar, ¿no les parece? Acá hay mamá estuvieran muy orgullosos de los hijos en los que nos convertimos, ¿no es así?
Comenzó a