124. ¿Compasión?
Cuando le conté a Samuel mi plan, justo como lo imaginaba, se negó rotundamente a acompañarme. Sabía muy bien qué era lo que iba a suceder; a él le pareció la teoría del mundo. Estuvo a punto de ponerse de pie e ir a acusarme con mi hermano Arturo, de no ser porque lo amenacé con que, si lo hacía, iba a utilizar mis influencias para desprestigiarlo en el mundo de la ciencia, y eso hizo que se quedara nuevamente sentado en el mueble.
—No creo que sea una buena idea, Isabel. ¿Cómo se te ocurre? V