118. Enfrentarlo.
No sabía si el teléfono de máximo seguía siendo el mismo; probablemente, después de haber sido expuesto ante la policía y capturado, no. Pero de lo que podía estar segura era que el número de Nicolás seguramente no había cambiado. Y en el momento en el que escribí, el guardaespaldas contestó de inmediato:
—¿Qué es lo que quieres ahora? —me preguntó prácticamente con un poco de agresividad.
La última vez que yo había tenido un encuentro con el guardaespalda las cosas no habían salido realmente b