117. El enemigo de mi enemigo.
— No, y definitivamente no — dijo con rabia mi hermano — no Voy a permitir que hables nuevamente con ese maldito criminal que se escapó de la cárcel? — dijo, mientras se paseaba nuevamente por la sala.
Parecía que definitivamente la idea, aparte de no solo parecerle muy mala, le desagradaba en absoluto.
— Se escapó de la cárcel — le dije — . Pero recuerda que Gabriel lo atacó también; prácticamente huyó por su vida.
— Pero créeme, yo conozco bien a Máximo — dije — , y después de todo lo