111. Juntos de nuevo.
Me besó con profundidad incluso antes de que llegáramos al cuarto. Me abrazó con fuerza, apretando con sus manos mi cadera. Es todo lo que yo siempre le había pedido, lo que yo necesitaba. Me sentí un poco mal por Máximo, porque nunca había podido corresponderle de la misma forma. Estaba completamente segura de que él me amaba y deseaba hacerme lo que Santiago me estaba haciendo en ese momento, pero yo no podía entregarme a él. Y tal vez eso me costaría la vida, porque ahora que Máximo había es