El sonido suave de los llantos de los bebés era como un analgésico para el corazón de Alisson. A pesar de estar acompañada por Michael y Elizabeth, sentía un dolor penetrante en el pecho. Un dolor profundo que no se le quitaba con nada.
—Cómo me hubiese gustado que las cosas con su padre hubieran sido distintas —susurró, dejando que las lágrimas cayeran por sus mejillas—, y que ustedes hubieran podido sentir su cariño y su amor —continuó, sintiendo cómo una grieta más se sumaba a su ya herido c