Julie sintió que sus piernas habían comenzado a flaquear. Su piel se había vuelto caliente y todo el fuego se había instalado en sus mejillas. Sonrió con picardía y está vez fue ella la que se acercó a él, logrando que Ryan diera un paso hacia atrás por instinto.
—Yo no tengo miedo señor Campbell, pero usted. ¿Usted tiene miedo de tenerme tan cerca? —preguntó ella mordiendo su labio inferior de manera involuntaria.
Ryan esbozó una sonrisa traviesa y luego negó con la cabeza. Ella no se dejaría