El cuerpo de Alisson temblaba contra el de Christopher, como si temiera que al soltarlo desapareciera de nuevo. El olor de él, la aspereza de su barba larga contra su piel, todo era real. Sus manos se aferraban a su camisa blanca empapada de sudor y polvo, mientras las lágrimas se desbordaban sin control, manchando la tela con una desesperación que llevaba treinta y un días acumulada.
—¿Dónde estuviste? —susurró entre sollozos, con los labios pegados a su cuello, la voz apenas un hilo que tembl