La mañana estaba fría, pero el sol entraba tímido por los ventanales de la mansión Campbell. Julie caminaba junto a Ryan, todavía con esa mezcla de nervios y calma que él parecía provocarle cada vez que estaba cerca. No había dicho exactamente adónde iban, solo que era “importante”.
El coche se detuvo frente a una clínica privada, discreta pero lujosa. Un par de guardias bajaron primero, revisando la entrada. Ryan rodeó el vehículo para abrirle la puerta a Julie y le ofreció la mano.
—Vamos —le