Apenas los primeros rayos del sol atravesaron las cortinas pesadas de la habitación, Leonardo frunció el ceño.
El brillo cálido se filtró directo a su rostro, obligándolo a parpadear hasta que finalmente abrió los ojos con un ligero gesto de incomodidad. La habitación estaba silenciosa, el aire impregnado aún del aroma de la noche anterior… y del recuerdo del beso que todavía le quemaba la boca.
Respiró hondo, dejando escapar un suspiro lento antes de bajar la mirada a su brazo herido. El dol