La mansión Rosewood se había convertido en un campo de minas alfombrado con seda y oro. La orden judicial era clara: Rebecca, como esposa legítima y gestante, recuperaba su lugar en el ala principal, mientras que Lauren, debido a su posición como accionista mayoritaria pero "persona bajo investigación", era relegada a las habitaciones de invitados del ala oeste.
Era una convivencia perversa. El aire en los pasillos vibraba con una hostilidad que el servicio intentaba ignorar, moviéndose como so