El doctor llegó a los pocos minutos, me revisó minuciosamente y dio un veredicto positivo. Me saldría un moretón y posiblemente un chichón, pero estaría bien, nada en mis signos y síntomas indicaba que necesitaría una tomografía o resonancia. Yo no hablaba el idioma del médico, Anuar tradujo todo, así que tuve que creerle.
Andrea ya no volvió y en parte la extrañé, pues su incesante parloteo ayudaba a calmar mi agitadamente, pues mientras trataba de conciliar el sueño, no podía quitarme de la c