Una semana después.
Bill Carrigan no pudo salir del hospital. El doctor juzgaba que su salud no era mejor fuera del hospital, era como si afuera alguien lo torturara o lo pusiera mal, y su presión arterial se disparaba.
Así que era mejor tenerlo hospitalizado.
Emerson estaba en su oficina, cuando le informaron que en la fiesta de empresarios iban a otorgarle un premio como el empresario del año del sector inmobiliario.
Eso lo alegró. Apenas lo supo, llamó a Anya y se lo contó, ella lo felici