Al día siguiente.
—¿No asistirás a la fiesta de empresarios?
Bradley negó.
—Mira, prefiero no arriesgarme, además, prefiero quedarme con Betty y con los niños, quiero que estemos tranquilos.
Emerson asintió.
—Verás que pronto encontrarán a ese hombre. ¿Ya tienen los papeles de ADN?
—Ya llegaron, queremos abrirlos más tarde.
—¿Qué piensas? —exclamó Emerson al ver su rostro.
Bradley lanzó un suspiro, liberando el aliento que había guardado en sus pulmones.
—¿Qué puedo decir? No es algo qu