Dennis Franco llevó a Anya hasta su casa, la cargó y la llevó a su habitación. Vivía solo, y ella estaba demasiado drogada y sumisa para poder evitarlo.
Jamás creyó que su plan resultara perfecto, pero ahora estaba ahí.
La cargó en sus brazos, y la recostó en la cama, admiró su figura, recordó aquella vez, cuando la mujer estuvo a su mereced y pudo tenerla.
Pero, en aquel momento, pensó que si esperaba, ella se divorciaría y se enamoraría de èl, nada más lejos de la realidad.
Dennis no tenía