Emerson esperó un poco, hasta que, al fin, ese mensaje llegó.
Sabía que llegaría.
«Anya, ¿¿dónde estás? Harás que envíe las fotografías a Emerson, ¿quieres que ese hombre vuelva a ser un esposo traicionado? Estaré feliz de destruirlo, pero ¿quieres eso?»
Emerson sintió que ardía de rabia al leer ese mensaje, pero se calmó. Siempre solía actuar de forma abrupta y por impulsos. Esta vez, si quería proteger a su esposa e hija, deba ser más listo, no podría ser arrastrado por su odio.
Respiró pr